Cuba responde a Trump: 'cualquier estrategia injerencista está condenada al fracaso'

Una puerta a dreamersEl gobierno de Donald Trump anunció ayer que no deportará a los dreamers, los jóvenes extranjeros que llegaron de niños a Estados Unidos sin papeles.

Medios locales de comunicación en la región, incluso en Estados Unidos, coinciden en que el discurso del mandatario estadounidense fue un regreso a las prácticas de la Guerra Fría.

Las reacciones al discurso del mandatario estadounidense Donald Trump, al anunciar la Directiva presidencial de su gobierno hacia Cuba, fueron inmediatas en las redes sociales y en los medios de comunicación.

Sin embargo, el coctel de medidas planeadas no le va a hacer un daño económico mayúsculo a la dictadura cubana, y le dará al régimen nueva munición para proclamarse una víctima de la "agresión yanqui".

En una carta enviada esta semana a la hija mayor y asesora del presidente, Ivanka Trump, un grupo de 55 emprendedoras cubanas le advirtieron que "un retroceso en las relaciones (entre Cuba y Estados Unidos) traería consigo la quiebra de muchos (.) negocios" privados y el "sufrimiento de todas las familias que de ellos dependen".

"Los líderes reafirmaron su fuerte compromiso en la relación bilateral entre Estados Unidos y Perú y hablaron de la terrible situación en Venezuela", señaló el comunicado.

Y nada indica por el momento que estos efectos pueden ser mitigados por los esfuerzos anunciados por la Casa Blanca de "estimular el libre comercio" en Cuba. 'Llamo a la unión -dijo-, a la movilización de la conciencia de los pueblos y los movimientos populares de América Latina y el Caribe en solidaridad con Cuba, la de la dignidad del presidente Raúl Castro'. Trump aseguró que Cuba sufre desde "hace décadas" al régimen de los Castro, pero que eso no debe repetirse en Venezuela.

Y a pesar de que fue para quemar puentes con Cuba, la aparición de Trump en las pantallas de los hogares cubanos desató el célebre "choteo" cubano: en la calle, una mujer comentaba hoy que mientras a Obama le costó casi ocho años salir en directo en la televisión de la isla, su sucesor lo había logrado en tan solo seis meses.

La disidencia interna se mostró dividida sobre las nuevas medidas, que incluyen un veto a los negocios con empresas isleñas controladas por las Fuerzas Armadas cubanas, estamento que controla un alto porcentaje de la economía del país y sus sectores estratégicos, entre ellos el turismo.

"Las compañías bajo control militar hoy son decisivas para operar los servicios turísticos".

Mi opinión: Lo de Trump y Cuba es puro teatro político.

  • Montenegro Chinchilla