Maduro sobre discurso de Trump por Cuba: "Demuestra su desprecio e ignorancia"

Igual derogó la Directiva Presidencial de "Política Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba", emitida por el presidente Barack Obama el 14 de octubre de 2014 y que, entre otras cosas, reconocía la necesidad de eliminar el bloqueo norteamericano sobre la isla.

Rodeado de exiliados cubanoamericanos de línea dura, algunos de los cuales tienen antecedentes por acciones violentas contra Cuba o salieron del país tras el triunfo de la revolución en 1959 por estar vinculados con la represión de la dictadura de Fulgencio Batista, el presidente Trump dio a conocer el viernes un paquete de medidas que retrocede en el deshielo iniciado por su predecesor.

Para Vidal, las medidas tomadas por Trump son "contraproducentes, pues afectan directamente al pueblo de Cuba y no ayudan a promover los cambios económicos, sociales y políticos".

Esta decisión fue criticada por el embajador de Cuba en Washington.

"Añade que "el señor Trump, presidente de los EEUU., ha errado su camino" con sus últimas declaraciones ante un público compuesto de los 'veteranos" derrotados en Playa Girón y sectas fanáticas ultristas radicadas en Miami.

La nueva directriz de Trump prohíbe gran parte de comercio de Estados Unidos con el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), un conglomerado militar de empresas con intereses en todo los sectores de la economía, pero con excepciones, como vuelos y cruceros, de acuerdo con funcionarios estadunidenses, lo que protegerá a aerolíneas y cruceros. Con la presencia de líderes y políticos del exilio, entre ellos los congresistas cubano-estadounidenses Marco Rubio, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, el republicano aseguró que no iba a seguir alimentando el flujo de dinero que llega a la "columna vertebral" del régimen, las empresas a cargo de las fuerzas militares cubanas. Este conglomerado cubano está presidido por Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, el yerno de Raúl Castro.

Agregó que esa política hostil, mantenida por Estados Unidos durante más de medio siglo, es absolutamente injusta y arbitraria, una gruesa violación sistemática y flagrante de los derechos humanos de todos los cubanos, además de que provoca daños humanos y privaciones.

Mientras demócratas y seguidores de Obama lamentaban el revés de las relaciones con Cuba, en la isla los disidentes más simbólicos hacían fiesta.

Un retroceso que preocupa a muchas compañías estadounidenses como la cadena hotelera Starwood, que inauguró hace un año un Sheraton en Cuba.

Trump tampoco revertirá la decisión de Obama de poner fin a la política de "pies mojados, pies secos" que permitía a los inmigrantes cubanos que llegaran a Estados Unidos permanecer en el país y eventualmente convertirse en residentes permanentes legales.

"Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones", añade y manifiesta "serias preocupaciones" por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde cita "numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, se explota el trabajo infantil, discriminación racial y se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud". Ahora los cubanos con una orden de deportación podrían ser enviados de regreso a la isla, al haber desaparecido esta protección.

  • Gilberto Valderrama