Rechaza Gobierno de México supuesto espionaje a periodistas

El vocero del gobierno de la República, Eduardo Sánchez, publicó en Twitter un comunicado donde el gobierno de México rechaza las acusaciones de espionaje a periodistas hechas en el artículo del New York Times, al no haber pruebas.

Por lo tanto, "condenamos cualquier intento de vulnerar el derecho a la privacidad de cualquier persona", aseveró.

Ante el reclamo de periodistas, el gobierno de México respondió que no hay pruebas de que agencias nacionales espíen a reporteros, como se difundió en el New York Times.

La respuesta de la oficina presidencial fue redactada en tres párrafos y únicamente está dirigida: "para el editor". "Somos los nuevos enemigos del Estado", señaló Juan Pardinas, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), quien redactó e impulsó la legislación anticorrupción apodada Ley 3de3.

Pegasus, que se filtra en teléfonos celulares iPhones a través de un link que llega en un mensaje de texto, no deja rastros del hacker que lo utilizó.

"Cuando una persona es atacada con Pegasus, recibe un mensaje SMS en su teléfono, el cual contiene un texto que busca persuadirlo de hacer clic en un enlace infeccioso, haciéndose pasar por una noticia, un aviso o el mensaje de un familiar o amigo", explica R3D en una nota "Si la persona hace clic en el enlace, su teléfono recibe inadvertidamente un software malicioso que permite al atacante, entre otras cosas, tener acceso a todos los archivos guardados en el dispositivo, así como controlar la cámara y el micrófono del celular".

El fabricante del software, NSO Group, afirma que vende la herramienta de forma exclusiva a los gobiernos con la condición de que sólo sea utilizada para combatir a terroristas o grupos criminales y cárteles de droga.

Por su parte, los afectados presentaron ayer una denuncia ante la Procuraduría General de la República y reportaron el caso a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Carmen Aristegui, la periodista que denunció el escándalo de la Casa Blanca, comprada por la esposa del presidente mexicano Angélica Rivera, fue una de las víctimas de espionaje por parte del gobierno.

De acuerdo con el análisis de Citizen Lab, de la Universidad de Toronto, cada licencia girada para los intentos de intervención tuvo un costo de 77 mil dólares y en total habrían sido objetivo de esa estrategia 76 personajes vinculados al periodismo y diversas organizaciones ciudadanas.

"No sabemos si los periodistas asesinados antes de ello fueron espiados".

  • Montenegro Chinchilla