Rusia empezó con triunfo en su copa

Rusia venció este sábado por 2-0 a Nueva Zelanda en lo que fue el partido inaugural de la Copa FIFA Confederaciones 2017, el preámbulo perfecto, la cuenta regresiva más importante de cara al Mundial el próximo año: la armada europea no defraudó y embriagó de felicidad a su afición en el Estadio de San Petersburgo.

Después de que el equipo oceánico diera un susto a Akinféev a balón parado, su punto más fuerte, Poloz de nuevo puso en corazón en un puño a sus aficionados a los quince minutos.

A partir de ahí los neozelandeses parecieron asentarse y los rusos tuvieron más dificultades para entrar por las bandas.

Cuando mejor jugaban los "All Whites", como son conocidos en contraposición al equipo doméstico de rugby "All Blacks", marcó el equipo circunscrito tras un claro decreto en la salida del balón de los visitantes.

Después de varios minutos de roce y poca circulación del esférico, los locales encontraron a Drenis Glushakov frente al guardameta Stefan Marinović, el ruso logró picar el esférico, este golpeó el poste y en el rebote Michael Boxall metió accidentalmente el balón en la portería para darle la ventaja a las águilas blancas en el minuto 32.

En la segunda parte, los rusos arrancaron con la intención de cerrar cuanto antaño el partido y a los cuatro minutos de la reanudación Marínovic salvó a su equipo al despejar admirablemente el cabezazo de Poloz y el posterior rechace a bocajarro de Yerojin. Smolov fue el encargado de anotar.

Nueva Zelanda: S. Marinovic, A. Durante, M. Boxall, T. Smith, K. Colvey, D. Wynne, M. McGlinchey, K. Barbarouses, M. Rojas, C. Wood y R. Thomas.

ANFITRIón se estrenó en la "Confe" con victoria (2-0) sobre Nueva Zelanda.

Además de Rusia, país anfitrión y que también tiene garantizada la presencia en el Mundial de 2018, la Copa Confederaciones será disputada por Alemania, Portugal, México, Chile, Australia, Camerún y Nueva Zelanda. Fue finalmente 2-0, suficiente para que los jugadores rusos recibieran la ovación del público y Putin pudiera dejar el campo con una sonrisa.

  • Ricardo Clara