Trump y su nueva política cubana

Así, Trump puso un freno al acercamiento con Cuba, la nueva orden ejecutiva restablece restricciones a los viajes de turismo y veta intercambios comerciales que beneficien a empresas ligadas a las fuerzas armadas cubanas. Y también le dará al régimen cubano una excusa para posponer las más mínimas reformas democráticas más allá del anunciado retiro del presidente Raúl Castro, de 86 años, en febrero de 2018.

"La nueva línea que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha proclamado hacia Cuba nos devuelve a la ya olvidada retórica de la Guerra Fría que caracterizó la actitud de EE.UU. hacia Cuba a lo largo de décadas", señaló la Cancillería rusa.

La nueva directriz de Trump prohíbe gran parte de comercio de Estados Unidos con el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), un conglomerado militar de empresas con intereses en todo los sectores de la economía, pero con excepciones, como vuelos y cruceros, de acuerdo con funcionarios estadunidenses, lo que protegerá a aerolíneas y cruceros. "Desde este momento cancelo el pacto del gobierno anterior con Cuba", anunció.

Desafortunadamente, ni la apertura de Obama a Cuba en 2014 ni la revocación parcial de esa política por Trump en 2017 han estado motivadas por el deseo de democratizar a Cuba.

- El secretario del Tesoro federal, Steve Mnuchin, realizará regularmente auditorías de los viajes a la isla.

Otros cambios anunciados por la Casa Blanca incluyen la prohibición de los viajes individuales para hacer contactos con el pueblo cubano, conocidos en inglés como "people to people travel", y la posibilidad de auditoría a todos los estadounidenses que visiten Cuba para comprobar que no violan las sanciones de Estados Unidos, reportó la agencia de noticias EFE.

Según analistas políticos, esta decisión atenta contra la política de Trump de "Estados Unidos Primero" (America First), pues sus medidas contra Cuba perjudican también al país norteamericano.

Con su nueva política "lo que hace es echar atrás el reloj de la historia y en su obsesión por el legado de -Barack- Obama, coloca de nuevo el debate como fue en 1958: La revolución contra el pasado batistiano", dijo Lesnik, quien fue amigo de Fidel Castro y luego se apartó de la revolución desilusionado por el rumbo que tomó con él.

Además, aseguró que el régimen cubano ha "sembrado el desastre en Venezuela".

La principal razón por la que Trump está pretendiendo preocuparse por la democracia en Cuba es que se lo exigieron el senador cubanoamericano Marco Rubio, miembro clave del Comité de Inteligencia del Senado que está investigando la posible colusión de la campaña de Trump con Rusia, y congresista de Miami Mario Díaz-Balart. Mientras, los presentes gritaban: "Trump sí, Castro no".

  • Leon Brazil