2.000 personas protestaron por decisión de EE.UU. sobre Jerusalén

El tema se presenta con motivo de las declaraciones del presidente Donald Trump con el anuncio -la semana pasada- de la intención de mover la embajada en Israel como acto simbólico de reconocimiento del país, esto a pesar de la oposición de miembros de su propio gabinete y de la inestabilidad que se puede generar en el panorama internacional, puntualmente en Medio Oriente, por la disputa que genera el territorio por su importancia para diversas religiones como musulmanes, judíos y cristianos.

Allí comenzaron a gritar "asesinos del pueblo palestino", mientras la policía hacía ingentes esfuerzos para que los manifestantes no ingresaran al edificio donde se ubica la legación israelita. En esos enfrentamientos se produjeron además decenas de heridos.

"Como amigos de esos países, no solo tenemos la autoridad moral sino la obligación de condenar de manera contundente la decisión de Trump sobre Jerusalén y de ratificar la solución de los dos Estados", expresó Solís.

También el papa Tawadros II de la iglesia copta ortodoxa de Egipto anuló un encuentro con Pence, previsto a mediados de mes en El Cairo, alegando que la decisión de Washington 'desprecia los sentimientos de millones de árabes'.

Los jóvenes palestinos lanzaron piedras contra los militares, que replicaron con gases lacrimógenos.

El Vaticano pidió ayer a los líderes mundiales que se comprometan a evitar "una espiral de violencia" en Jerusalén, luego de los enfrentamientos por la decisión estadounidense de trasladar a esa ciudad su embajada a contramano de las recomendaciones de la comunidad internacional. Murieron en el ataque a una base del brazo armado de Hamas, las Brigadas Ezzedin al Qasam, en Nuseirat.

Un alto responsable militar israelí, el general Yoav Mordechai, advirtió que si seguían los disparos desde Gaza, Israel tendría que responder de una forma “dolorosa”.

Jerusalén y la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam, también venerado por los judíos como el Monte del Templo, cristaliza las tensiones entre israelíes y palestinos.

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó en diciembre de 2016 la resolución 2334, que obliga a Israel al cese inmediato de todas las actividades en el territorio palestino ocupado, incluido Jerusalén Oriental.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, calificó el anuncio como un día histórico: "La decisión del presidente Trump es un paso importante hacia la paz, pues no hay paz que no incluya a Jerusalén como la capital del Estado de Israel".

Esa movilización árabe, sin ser de momento masiva, alimenta no obstante temores de que Trump haya abierto la caja de Pandora. Trump, con su decisión, rompe una vez más todo esquema y ahora toca esperar las consecuencias (nada auspiciosas, por cierto) de su exabrupto.

  • Leon Brazil