La sonda Voyager 1 activa sus propulsores de respaldo tras 37 años

El proyecto Voyager es uno de los más duraderos de la carrera espacial, puesto que se puso en marcha el 20 de agosto de 1977, con el lanzamiento de la sonda Voyager 2 desde la base de Cabo Cañaveral, si bien no se consideró en plena operatividad hasta el lanzamiento de la Voyager 1, que tuvo lugar dieciséis días después.

La proeza es obra del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la agencia especial, que en su cuenta de Twitter ha comparado la maniobra con encender un auto por primera vez después de décadas sin uso. En 2012, la aeronave se convirtió en el primer objeto creado por el ser humano en llegar al espacio interestelar, dejando definitivamente atrás el sistema solar. También, es considerada la más rápida al viajar con una velocidad de 62.000 kilómetros por hora.

Esta nave espacial utiliza pequeños dispositivos llamados impulsores para orientar sus antenas hacia la Tierra, pero luego de 40 años se encontraban agotados, una situación que fue resuelta por cuatro especialistas que lograron activar unos propulsores "dormidos" desde hace 37 años. En este caso, el objetivo de la NASA era dirigir la antena de la Voyager 1 hacia la Tierra. No obstante, los propulsores de control de actitud no se encuentran tan degradado. Como los propulsores principales de la sonda se fueron desgastando con el tiempo, los ingenieros del JPL comenzaron a buscar alternativas: despertar a los propulsores auxiliares, los TCM (Propulsores para Maniobras de Corrección de Trayectoria), de su letargo. Debido a los 37 años que pasaron sin usarse, la NASA no estaba segura de que funcionarían.

Finalmente, el martes 28 de Noviembre, los científicos de la NASA dispararon los cuatro propulsores TCM. Tomó 19 horas, el viaje de las señales, para que los controladores en el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, recibieran la buena noticia.

  • Buena Jesus