Quemar fotos de los reyes es libertad de expresión

Estrasburgo ha considerado que este acto "forma parte de una crítica política, no personal, a la institución de la monarquía en general y, en particular, al Reino de España como nación".

Los hechos se remontan a hace más de una década.

Jaume Roura y Enric Stern fueron los protagonistas de la quema de las fotos de la Corona española el 13 de septiembre de 2007 durante una visita realizada por el rey Juan Carlos I a Girona.

Enric Stern y Jaume Roura fueron condenados por la Justicia española a 15 meses de prisión por injurias a la Corona, una sanción que posteriormente fue reemplazada por una multa de 2.700 euros para cada uno, pero con la advertencia de que en caso de no ser pagada serían encarcelados. - Quemar una foto de los reyes de España es libertad de expresión. El Constitucional negó en 2015 el amparo solicitado por los condenados, una decisión que provocó cuatro votos discrepantes en el seno del tribunal.

Los independentistas alegaron entonces ante el Tribunal de Estrasburgo que el fallo que les declaró culpables suponía una interferencia justificada en su derecho a la libertad de expresión.

Los jueces de Estrasburgo aseguraron que las medidas tomadas por el Tribunal Constitucional español no respetan la libertad de expresión y por ende vulneró los Derechos Humanos de los ciudadanos catalanes a los que ahora tendrá que indemnizar con 14.400 euros a cada uno. Consideran que los condenados "no querían realizar un ataque personal dirigido contra el rey, sino una crítica".

Y apuntaron que la quema de fotos de monarcas "entra dentro del ámbito de la crítica política o la disidencia y corresponde a la expresión de un rechazo de la monarquía como institución". Asimismo, la corte subraya que no se trata de una incitación al odio o a la violencia. En el mismo sentido, considera probado que la intención de Stern y Roura "no fue incitar a nadie a cometer actos de violencia contra el Rey" e insiste en que "un acto de este tipo debería ser interpretado como la expresión simbólica de insatisfacción y protesta".

"Incluso aunque el acto escenificado incluyera la quema de una imagen, era una manera de expresar una opinión en un debate sobre una cuestión de interés público, la institución monárquica", concluyó Estrasburgo.

En su dictamen, el tribunal consideró que la pena de cárcel impuesta a los manifestantes no había sido "ni proporcional con el fin perseguido, ni necesaria en una sociedad democrática", imponiendo una multa de 2.700 euros a pagar por el Gobierno de España a cada uno de los manifestantes más otra de 9.000 a los dos conjuntamente.

  • Leon Brazil