Trump defendió el término "misión cumplida" en el ataque a Siria

Estados Unidos y Francia están dispuestos a volver a intervenir si vuelven a utilizarse armas químicas en Siria, pero el presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió que más ataques militares contra Siria harían peligrar gravemente las relaciones internacionales.

Mientras el gobierno de Donald Trump presiona para dejar aislado al gobierno sirio, los que tienen problemas en casa son Francia y Gran Bretaña, sus aliados en el ataque para sancionar su utilización de armas químicas.

Las rondas de diálogo de Astaná, impulsadas por Moscú, Teherán y Turquía, en cambio, siguen avanzando con microacuerdos para treguas parciales.

Por lo mismo, aseguró, "cualquier denuncia respecto de uso de armas químicas va a ser vetada por Rusia y de ataques de países europeos o de Estados Unidos van a ser vetados por ellos mismos".

El presidente ruso hizo la amenaza durante un diálogo telefónico con el presidente iraní, Hasan Rohani. Moscú condenó a los estados occidentales por negarse a esperar las pericias antes de atacar.

En un movimiento concertado, Washington, Londres y París quieren fortalecer las conversaciones del alicaído proceso de Ginebra, ampliar sanciones y abrir una investigación sobre el uso y almacenamiento de armas químicas por el régimen de Bachar El Asad.

Rusia, cuyos lazos con Occidente se han deteriorado a niveles de la era de la Guerra Fría, niega que haya habido un ataque con gas en Duma y afirma que se trata de una fabricación para justificar el ataque sobre Damasco.

La caída de Guta Oriental, a las puertas de la capital siria, abre el camino a un nuevo despliegue militar del régimen que podría tener como objetivo la provincia de Deraa, uno de los últimos feudos insurgentes del país.

Igualmente, lamentó que un grupo de naciones occidentales hayan ignorado deliberadamente la investigación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

Incluso desde el Pentágono, los principales mandos del Ejército han concedido que la operación apenas "cercena" la capacidad del "régimen" sirio de usar armas químicas en un futuro, señaló la agencia de noticias EFE.

Estados Unidos disparó 59 misiles Tomahawk en la base aérea de al-Shayrat, donde Assad había lanzado el ataque químico el 4 de abril de 2017, que mató a más de 80 personas.

De hecho, desde la pasada semana, el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido el escenario de enconadas protestas entre los que apoyan a Damasco y quienes le critican. "No sacudirán al pueblo sirio", dijo una mujer siria.

Guterres consideró que esta nueva Guerra Fría presenta además el peligro de que las fórmulas que existían hace décadas para gestionar riesgos ya no están presentes por lo que pidió a todos los países que "actúen de manera responsable en estas peligrosas circunstancias".

  • Leon Brazil