Torturaban y abusaban de sus diez hijos — Estados Unidos

En ella, los infantes sufrían abusos como heridas con objetos punzantes, golpes, hematomas y diversas lesiones. "Literalmente te rompe el corazón, y te indignas cómo un padre o alguien puede cometer esos actos", expresó.

El padre, Jonathan Allen, de 28 años, se declaró inocente y permanecerá detenido por una fianza fijada en 5 millones de dólares.

Un insólito caso de padres que torturaban a sus niños abusados se dio a conocer a raíz de una denuncia que recibió la Policía, por la desaparición de un niño de 12 años, que fue hallado en el jardín de la casa y cuando las autoridades ingresaron al interior de la vivienda, descubrieron las condiciones deplorables en las que tenían viviendo los padres a sus 11 hijos, prácticamente torturados e inundados en medio de heces fecales, tanto humano como animal.

A la repugnante situación no se llegó en demasiado tiempo: según el testimonio de los vecinos, la familia se mudó al lugar hace poco más de un año. A su vez, Rogers fue liberada tras pagar una fianza de 10 mil dólares.

Después de semanas de interrogatorios a ocho de los 10 niños. Según su madre, Ina Rogers, fue ella misma quien llamó cuando su hijo mayor no volvió a casa cuando se le esperaba. Además, les ofreció a reporteros un recorrido por su casa.

La madre de los diez infantes manifestó que los niños dormían en una habitación porque estaban cerca; los catres fueron almacenados en un armario del dormitorio. El resto de los cuartos los usaban como salón de juego, dormitorio y una sala de meditación.

Sin embargo, ella justifica el estado de su casa diciendo que estaba desordenada porque el día que los oficiales fueron ella estaba concentrada en la búsqueda de su hijo desaparecido.

La madre acusada explicó que se mostraba muy ausente porque ella trabaja por las noches como técnico de EKG en una compañía de monitoreo cardiaco y que su esposo es tatuador.

"Quiero a mis hijos y mi marido también", afirmó Rogers."Él tiene muchos tatuajes y su apariencia da algo de miedo".

Cuando el menor fue encontrado y volvió a casa, agentes del Departamento de Policía de Fairfield llevaron a cabo un registro para verificar la seguridad del hogar. Allen dijo que está alejada de su hijo y que ha mantenido a su familia lejos de los niños."Somos una familia cristiana y Jonathan no se crió de esa manera", dijo. Los niños fueron trasladados a un albergue infantil y según la policía, se encuentran mejorando. "Los padres saludaban en la entrada, pero nunca escuché a los niños", comentó el vecino de enfrente.

  • Leon Brazil