China afirma que Trump inició la mayor guerra comercial de la historia

El ministerio chino de Comercio dijo en un comunicado estar "obligado" a imponer represalias para "defender los intereses fundamentales del país y de su población".

Pekín no ofreció detalles de inmediato sobre cuales serán esas "contramedidas" pero se espera que afecten a productos de agricultura estadounidenses para golpear a los sectores que han dado su apoyo a Trump. En opinión de Louis Kuijs, de la consultora Oxford Economics, el objetivo de China pasa por "posicionarse como la campeona del sistema internacional que se rige por las reglas (de la OMC) y de la globalización económica", mientras Estados Unidos se retrata a sí mismo iniciando la guerra comercial en varios frentes.

Washington "ha iniciado la mayor guerra comercial en la historia económica", dijo el Ministerio de Comercio en un comunicado.

"Si un país quiere aumentar los aranceles, China responderá para defenderse".

Un segundo lote de aranceles a productos por 16.000 millones entrará en vigor próximamente, indicó Trump, que habló de un plazo de "dos semanas".

La aprobación de medidas por parte de China podría llevar a EE.UU. a cumplir con sus amenazadas de imponer una nueva remesa de aranceles a productos procedentes del país asiático cuyo valor total podría ascender a los 500.000 millones de dólares, provocando un aumento del conflicto.

Pese al peligro de agudizar aún más la inestabilidad económica global, Trump fue más allá y dijo que e Estados Unidos está listo para gravar importaciones chinas valoradas en 200.000 millones de dólares adicionales, y después 300.000 millones más, si Beijing continúa tomando represalias.

Una tensión semejante entre las dos mayores potencias del mundo puede tener consecuencias globales, dado lo interconectado de todas las economías.

Washington acusa a China de haberse apropiado de patentes de tecnología ya sea a través de las obligaciones a las empresas estadounidenses para operar en el mercado chino o simplemente mediante el robo.

Según informó el jueves la agencia británica Reuters, aludiendo a una proyección de los economistas de Pictet Asset Management en Londres, la guerra arancelaria entre Washington y Pekín influiría de manera negativa en la economía mundial.

Lo que sustenta la disputa de Trump es la ira del presidente por el déficit de 376.000 millones de dólares en el comercio de bienes con China.

Los gravámenes chinos a cientos de bienes estadounidenses incluyen destacadas exportaciones como la soja, el sorgo y el algodón, lo que amenaza a los productores agrícolas que apoyaron a Trump en la elección de 2016, como Texas y Iowa.

Los despojos de cerdo, que no son apreciados por la mayoría de estadounidenses, se venden muy bien en China: el año pasado generaron 251 millones de dólares. La subida de precios conlleva la reducción de empleos y pérdida de competitividad, con el consiguiente descalabro comercial para las empresas.

Gelatinosas, con numerosos huesitos y con escasa carne, las patitas de pollo no generan mucho entusiasmo en EEUU. El presidente de la entidad, Thomas Donohue, señaló que los aranceles estaban ya empezando a ser "un peaje para los negocios, los trabajadores, los granjeros y los consumidores estadounidenses", ya que "los mercados internacionales se cierran a los productos estadounidenses y estos se encarecen aquí".

  • Monte Muniz


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