El Brexit afectará al PIB y al empleo de toda la UE

Sin embargo, aún se debe alcanzar una solución para la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte en un contexto en el que las conversaciones entre Bruselas y Londres apenas han avanzado durante los últimos meses debido a las tensiones internas del Ejecutivo británico.

El guante lanzado por May en Belfast lo recogió el negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier, quien opinó que el Libro Blanco del Reino Unido contiene "varios elementos que abren la puerta a una discusión constructiva".

La presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, aseguró que la primera ministra solo ha viajado a la provincia para "buscar una pelea con Irlanda y con la Unión Europea".

Con la nueva campaña del gobierno, el periódico dijo que las pequeñas empresas recibirían información sobre cómo hacer declaraciones aduaneras, mientras que a los turistas británicos se les pedirá que contraten un seguro de salud en caso de que se ponga fin a los acuerdos recíprocos con países de la UE.

May consensuó ese texto el pasado 6 de julio, pero provocó la dimisión de dos ministros y otros cargos de menos rango al proponer crear un mercado común de bienes británico-comunitario con cierta armonización reguladora, algo inaceptable para los partidarios de un "brexit" duro o la ruptura total con la UE.

En concreto, el francés ha vuelto a poner el énfasis en la necesidad de evitar la vuelta a una 'frontera dura' en la isla de Irlanda tras el Brexit: "es urgente acordar un plan de emergencia legal y operativo para Irlanda e Irlanda del Norte, necesitamos una 'póliza de seguro'" que sirva para todos los supuestos, en referencia a la posibilidad de que las negociaciones culminen sin acuerdo.

El negociador europeo, quien debe informar el viernes a los ministros de Asuntos Europeos del bloque del estado de la negociación, consideró por su parte "urgente convenir una red de seguridad jurídica para Irlanda e Irlanda del Norte". "En este momento no podemos descartar nada”, ha indicado".

May remitió a la UE al llamado Libro Blanco, que, en su opinión, representa "un cambio significativo en nuestra posición" y es un "conjunto de medidas coherente" para lograr un acuerdo de salida satisfactorio para todas las partes.

Lo que volvió a quedar patente de la reunión entre los 27 es que siguen cerrando filas en torno a Barnier, que hay que acelerar las negociaciones y que el Libro Blanco británico no despeja las muchas dudas. "Nadie quiere castigar al Gobierno británico o a su gente, pero al final negociamos sobre la base de nuestras directrices”, ha avisado Roth".

  • Leon Brazil