OEA redobla presión contra Daniel Ortega; pide reanudar diálogo

La Organización de Estados Americanos (OEA) redobló hoy la presión sobre el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, para que reanude el diálogo nacional, suspendido desde hace dos meses, y para que vuelva a cooperar con la misión de la ONU sobre derechos humanos, que tuvo que abandonar el país, reportó EFE.

La OEA formuló su solicitud después de que el grupo de trabajo -conformado por representantes de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guyana, México, Panamá y Perú- presentara el miércoles su primer reporte ante el Consejo Permanente.

El Consejo llama a los Estados Miembros y Observadores a implementar las medidas apropiadas para contribuir al restablecimiento del estado de derecho y la protección de los derechos humanos en Nicaragua.

"El presente informe orienta la instalación del Mecanismo Especial de Seguimiento de Nicaragua (MESENI), mismo que tiene el objeto dar seguimiento al cumplimiento de las recomendaciones producidas en los informes elaborados en este contexto y a las medidas cautelares otorgadas en el contexto objeto de este documento, así como mantener el monitoreo de la situación de derechos humanos en el país", explicó la CIDH en el texto de 91 páginas titulado "Graves violaciones a los derechos humanos en el marco de las protestas sociales en Nicaragua".

El Gobierno nicaragüense reconoce que desde abril fallecieron unas 200 personas y asegura que la violencia es promovida por sectores adversos que buscan realizar un "golpe blando" contra el presidente Daniel Ortega, aunque organizaciones de derechos humanos dicen que la cifra de muertos es cercana a 500.

En ese sentido, la OEA instó a Ortega a que "restablezca la cooperación" con la Acnudh con el fin de que "pueda continuar con su constructivo trabajo" en el país centroamericano.

Al comienzo de la sesión, los representantes de los gobierno de Nicaragua y Venezuela criticaron la reunión y la tildaron de injerencista.

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

La última resolución aprobada contó con el apoyo de 20 países y respaldó la creación del Grupo de Trabajo para Nicaragua cuyo mandato es coadyuvar al proceso de diálogo nacional en el país.

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha responsabilizado al gobierno de Ortega de hacer uso desproporcionado e injustificado de la fuerza, que ha dejado un saldo de más de 300 muertos, según diversos organismos.

  • Leon Brazil