River y Boca afinan sus "armas"

Matías Firpo fue liberado por la justicia argentina este jueves, luego de estar detenido por agredir el bus que trasladaba a los jugadores del club Boca Juniors, en la previa de la final de la Copa Libertadores de América, suspendida el pasado 25 de noviembre.

Tras dos semanas de controversia e incertidumbre sobre cómo y dónde se disputaría el desenlace de la superfinal entre los dos archirrivales porteños, Boca y River ya estaban instalados en la capital española, donde realizaron sus primeros entrenamientos.

La gran final de la Copa Libertadores entre Boca y River despertó pasión en la Argentina y en todo el mundo, pero se vio envuelta en polémica el 24 de noviembre por los incidentes ocurridos en el estadio Monumental de River. Boca podría acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y buscar el campeonato, aunque mucho dependerá del resultado de este domingo. Identificado el miércoles por la noche, se procedió a devolverlo a su país, ya que está considerado, según la Policía, como uno de los "barra brava" (ultras) más "significativos y peligrosos" y cuenta además con una larga lista de antecedentes penales.

"El fútbol es un juego, se tiene que vivir en paz, se tiene que venir a disfrutar", dijo el portero de Millonario.

Luego de los altercados, la Conmebol decidió entonces que la final se disputara fuera de territorio argentino y eligió el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, España, como sede para que la final se dispute el domingo 9 de diciembre, al no cumplirse las condiciones de seguridad para jugarse en Argentina. La 'Casa Blanca' fue la elegida para llevar a cabo ese duelo.

"Fue un momento que no supe controlar un impulso de cual me arrepiento. Si yo me pongo en la calle a decir que no quiero que entre más al estadio amenazarán de muerte a mi hija, a mi mujer y a toda mi familia", agregó, asegurando haber recibido amenazas de muerte de "200 o 250 hinchas de Boca".

  • Ricardo Clara