El Vaticano crea un equipo de atletismo para competir a nivel internacional

El objetivo, según explicó en una rueda de prensa el español Melchor José Sánchez de Toca y Alameda, subsecretario del Consejo Pontificio para la Cultura y presidente de Athletica Vaticana es "divertirse y correr". También hay sacerdotes, monjas, guardias suizos y otros ciudadanos y empleados de las diversas oficinas fanáticos del running, que formaron recientemente una asociación deportiva, bautizada Athletica Vaticana, cuyo sueño es ver flamear la bandera de la Santa Sede -blanca y amarilla- nada menos que en los Juegos Olímpicos.

No es el único grupo deportivo del Vaticano, que ya cuenta con un equipo de fútbol y otro de críquet, pero sí es el primero con proyección fuera de los muros del antiguo Estado pontificio. Y también participar en todo tipo de eventos, también internacionales.

La primera salida oficial de los flamantes "runners del Papa" será el 20 de enero próximo, cuando participarán en esta capital de la tradicional "Corsa di Miguel", una carrera de 10 kilómetros que recuerda a Miguel Sánchez, atleta desaparecido durante la última dictadura argentina. Esta prueba tiene además un significado simbólico. El atleta, futbolista y poeta fue secuestrado el 9 de enero de 1978 por un comando paramilitar, probablemente por su militancia en las Juventudes peronistas, y desde entonces no se ha vuelto a saber nada más de él.

Entre ellos figuran curas, monjas, integrantes de la Guardia Suiza, farmacéuticos e incluso un profesor de la Biblioteca Apostólica del Vaticano que tiene 62 años, Michael Ciprietti.

Ambos son huéspedes de un hogar de acogida de Castelnuovo di Porto, en las afueras de Roma, y se encuentran a la espera de obtener sus papeles.

La asociación también cuenta con dos jóvenes refugiados como socios honorarios y se ha firmado un memorando de entendimiento con la Federación Italiana de Deportes Paralímpicos y Experimentales, dos gestos que pretenden demostrar cómo el deporte puede promover la inclusión.

En un futuro inmediato, el equipo de atletismo del Vaticano quiere poder tomar parte en competiciones más pequeñas, como los Juegos Mediterráneos.

El coqueteo de la Santa Sede con los Juegos Olímpicos lleva cocinándose desde hace tiempo.

En fechas recientes, El Vaticano ha iniciado las gestiones para formar parte del Comité Olímpico Internacional (COI), incluso una delegación vaticana participó en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpico de Invierno PyeongChang 2018.

  • Ricardo Clara